FARIAN
CAPITULO I
CAPITULO I
no fuera lo deseado tendría que ser para que no muriera ni una, cuenta la leyenda que bajo septiembre rojo cuando un hada moría el sol salía a morir con ella en un eclipse, dicen que para la ultima descendencia de hadas quizá el sol muriera también y ya no habría mas día, el bosque se cubriría desierto y la luna permanecería estable, así que la soledad de la bruja inundaría Solfamía. Aunque las hadas son seres inmortales, padecían la noción del tiempo, el frio, la noche, la tristeza y la soledad,
Los doscientos cincuenta años que vivieron bajo el poderío de la bruja y con el miedo de los magos del sur y con la luz de la noche muerta, la ultima descendencia de hadas se había extinguido solo quedaba una que no tenía sangre de primogénita, ni poderío, ni trono, ni era princesa pero su valor y su constancia prevalecerían en ella, los últimos cincuenta años, contaba la leyenda de Farian que en la copa del árbol de hadas se encontraba la mortandad, al poseer este don cualquier ser del bosque podría terminar con la maldad, o en lo contrario si era de malos sentimientos la inmortalidad se apoderaba de él para que en vida sufriera su escarnio, para los de buenos sentimientos obtenía la mortalidad y la fuerza que era lo que todas las hadas buscaban para sentirse plenas, a pesar de esto nadie buscaba la rosa del éxtasis, porque de una manera u otra sería contraproducente, sin embargo los ecos de Solfamía cuentan cómo un día Farian escalo peldaño a peldaño sobre la corteza del enorme árbol para llegar a su copa, claro estaba que ella se debilitaba al meterse el sol porque la luz de la noche y la vida estaban en el frasco debajo del regazo de la bruja, pero esa noche Farian conoció un ser especial, Brión, Brión era un árbol de antaño, seco, cascareado, que en su último aliento de vida quiso salir a ver la luna que se reflejaba en la copa del árbol de las hadas sobre Solfamía, el permanecía estable sentado a los pies del árbol, cuando olió una lagrima que soltó Farian se dio cuenta que un hada había desafiado a los magos, ella ya había escalado gran parte del árbol con mucho sufrimiento por eso empezó a llorar, le quedaba poco tiempo antes de llegar a la copa porque los magos al oler la lagrima de un hada sabían que se encontraba fuera de su casa eso les mostraba el camino para matarla, Farian escalaba cada vez con más fuerza pero cada vez se debilitaba igualmente, Brión se levanto para contemplar el valor de Farian, con todo su corazón quería ayudarle pero no podía porque si un ser del bosque en este caso un árbol con aliento de vida tocaba un hada inmediatamente se marchitaba, de repente empezó a caer la lluvia y muchos, muchos rayos, esto hablaba de que los magos del sur se encontraban cerca y Farian aun no llegaba ni a los ramales del inmenso árbol, cuando Brión volteo la mirada los magos se encontraban bajo el árbol y habían sacrificado a uno de ellos para dárselos de comer a los sapos y así poder cruzar el bosque, inmediatamente los magos enviaron rayos para matar a Farian,
Farian concedió las palabras de Brión haciendo de este su báculo,
con él abrió las raíces del gran árbol dejando ver la habitación de las hadas, ellas asustadas se prepararon a regar polvo para ahuyentar cualquier cosa maligna o perversa, pero cuando una a una reconocieron a Farian se inclinaron para llorar esto como muestra de arrepentimiento después de despreciarla por no tener sangre de primogénita, así ponían cada una de ellas sus lagrimas sobre sus manos para ofrecérselas como ofrenda de gratitud, Farian las acepto pero no se las quedo, ella siempre tuvo un corazón honesto y bondadoso así que lo rego en el lago de Argot, haciendo pacto con las sirenas; ellas cuidarían a las hadas y así nadie podría hacerles daño ni a las hadas ni a las sirenas, en su contentamiento las sirenas querían cantar pero se retraían pensando que matarían con su canto a las hadas, anticipando esto Farian había permitido que cantaran, ahora el canto de las sirenas no podía hacerles daño, desde ese día Solfamía no se llama Solfamía sino Sialmar,
Primera Parte.